Conexiones con enfermedades preexistentes
Es común que la pericarditis surja tras procesos infecciosos o como respuesta a condiciones crónicas como la hipertensión arterial, que al dañar el tejido vascular, favorece estados inflamatorios generalizados. A diferencia de una angina de pecho, donde el dolor es causado por una isquemia, el dolor en el pecho asociado a la pericarditis suele ser punzante y agudo. Si esta inflamación se prolonga, puede derivar en una cardiomiopatía o incluso empeorar cuadros de insuficiencia cardíaca, especialmente si ya existen antecedentes de enfermedad coronaria, colesterol alto o una aterosclerosis avanzada que dificulta la recuperación del tejido.
